Uno de los primeros cursos que tomé en mi post grado en Bank street College of education, fue “Art Workshop for teaachers”, una especie de taller de arte para profesores. El objetivo del curso era que aprendiéramos a desarrollar el arte para poder luego enseñarlo a nuestros estudiantes. Aprendí diferentes técnicas, fue fascinante volver a maravillarme con algo que creí no tener ninguna aptitud. Porque habrán de saber que en muchos colegios, por no decir en todos, los estudiantes deben elegir entre música o arte durante la enseñanza media, y en definitiva aquellos que no tenemos ese don, nos vamos a tocar la flauta.
Pues bien, la última vez que había tomado un pincel, simplemente no la recordaba, fue en 8vo básico en uno de mis fallidos intentos por hacer algo “bonito”. Esta vez todo era diferente, la profesora simplemente nos pidió explorar los materiales, tuvimos acceso solo a los colores primarios, más el negro y el blanco. La experiencia fue enriquecedora, la profesora se acercaba y nos hacía notar el tipo de líneas, el tipo de mezclas y nos hablaba en un lenguaje donde los procesos artísticos se hacían presentes.
Al termino de la clase, ella nos explicó que esta era la misma forma que los niños aprendían a trabajar con tempera en la escuela para niños de Bank Street. Desde los tres años los niños tienen acceso a los colores primarios y un set de trabajo propuesto por Nancy Smith. La verdad que no entendí los beneficios de este método hasta que logré ver el trabajo con niños de 4 a 5 años.
Los niños son invitados a explorar los materiales y la motivación es el material mismo. No existe una insistencia de un producto final, sino lo que se busca es, que a través del lenguaje del arte, los niños exploren sus capacidades artísticas. La idea de este método es que sean los mismos niños, los que a través de su pintura muestren que están listos para comenzar a pintar imágenes y por ende ser motivados con tópicos como: mi animal o persona preferida, algún paisaje, etc. Hasta aproximadamente los 6 años, la motivación se la lleva el material, la mezcla de colores, el tamaño de la hoja, etc. Así , cuando ya están preparados para ir hacia una pintura con diseños, tienen en su interior un sinfín de experiencias previas que les permiten expresarse artísticamente.
En este método no existe lo bonito o lo feo, no existe el me gusta, existe el: “puedo ver cómo mezclaste estos colores en el centro de tu hoja, arriba o abajo”, “es interesante cómo las líneas se mezclan, cómo las líneas son paralelas a los bordes o verticales entre sí”. Como consecuencia de un trabajo que empieza desde muy temprana edad, los niños a los 12 o 14 años son capaces de trabajar horas en proyectos artísticos y manjar su propio lenguaje. Los profesores al final de cada trabajo deben preguntarle a los niños “Esta es la manera en que quieres tu trabajo?”.
La mirada de este método a mi parecer, es apuntar al proceso y no al resultado. Vivimos en un mundo donde el producto final parece ser lo que más importa. Enseñémosle a nuestros niños a potenciar los procesos y por sobre todo a valorarlos. Te invito a que pruebes en tu sala de clases esta nueva mirada. Busca qué tipo de lenguaje quieres proyectar en las experiencias artísticas de tus estudiantes. Explora tú los materiales y por sobre todo, no les quite la posibilidad de descubrir cómo se mezclan los colores: utiliza siempre los colores primarios.
Pronto fotos sobre las etapas de expresion artistica
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